5.1 Metodologías y herramientas de Fact Checking

Carlos Franco

No hay quien pueda dictar cátedra en el chequeo de datos o fact checking. Muy a nuestro pesar, quienes buscan engañar presentando argumentos mentirosos, fotos y videos trucados suelen correr con ventaja porque el tiempo juega a su favor. Mentir es rápido, mientras que verificar es lento, porque exige un método responsable. Ante esto la tecnología, la inteligencia colectiva y el espíritu colaborativo asoman como una buena fórmula para competir.

Hay herramientas de chequeo que rankean la confiabilidad de un argumento a partir de lo que dicen usuarios con alta reputación -según un algoritmo- distribuidos en una amplia geografía, como AIDR cuyo foco es detectar rumores falsos en situaciones de catástrofes y emergencias humanitarias alrededor del mundo.

En otros casos la colaboración es cara a cara y no la dicta una máquina. En esta categoría entra la labor que hicieron dos equipos de prensa chilenos durante la elección presidencial de 2017. Uno es Chile Check, nacido con el esfuerzo conjunto de Espacio Público, el Instituto de Estudios de la Sociedad y Turner Chile cuyo trabajo se enfocó en chequear los dichos de los candidatos a la presidencia, en un programa que televisaron CNN Chile y Chilevisión. La sección de chequeo de datos de diario El Mercurio, El Polígrafo, es el otro. Ambos equipos dirimían sobre la veracidad de un argumento o declaración integrando a profesionales de diversas áreas quienes seguían una metodología -sobre todo en el primer caso-. Tarea difícil tratándose de política, una arena donde es muy común la ligereza discursiva, cosa más compleja que la cruda y brutal mentira. Un comentario al boleo, redondear una cifra a la rápida o hacer pasar como hecho una apreciación personal, son parte de este saco.

Los esquemas que siguen resumen las metodologías que seguían ambos equipos.

Chile Check

El Polígrafo

Al cerrarse la elección presidencial Chile Check continuó verificando el discurso público, modificando el formato y los tipos de calificación. Con fuerte difusión en redes sociales.

Si hablamos de inteligencia colectiva, es interesante lo que hace The Washington Post, ofreciendo a su público formularios a través de los cuales éstos pueden solicitar al medio, verificar declaraciones de autoridades

Lost y Donald Trump

En junio de 2009 un avión de la aerolínea Airfrance cayó al mar en Brasil con 228 personas a bordo. La noticia estuvo en los principales medios de comunicación en todo el mundo durante semanas porque no había rastros de la aeronave.

Lo recuerdo claramente. En ese momento yo era conductor de noticias de CNN Chile, en la edición matinal junto a la periodista Carola Fuentes. Uno de esos días en que los equipos buscaban indicios del avión, llegaron a nosotros y otros medios, imágenes como estas

“Está circulando desde anoche. Dicen que es del accidente”, me comentó un productor meneando la cabeza en señal de desconfianza. No lo publicamos, pero horas después vimos que lo un canal en Bolivia lo había hecho. Lamentable error. La foto correspondía a la serie Lost.

A propósito de Lost, quien también se perdió fue el diputado del Partido Comunista chileno Hugo Gutiérrez. En Agosto de 2017 publicó esto en su cuenta de Twitter.

La foto original era esta

Un sencillo ejercicio de rastreo fotográfico pudo haber salvado al parlamentario y al equipo de prensa boliviano.

Lo explicaré tomando como referencia el buscador de imágenes de Google pero existen más herramientas e igual de sencillas. Al final del capítulo las presento.

Paso 1: hacer click en la cámara de fotos

Paso 2: subir la foto o pegar la URL de la misma

Paso 3: Google observará puntos de referencia de la imagen o analizará sus metadatos y te dirá en cuántos lugares más ha sido publicada esa foto.

Al diputado, la búsqueda le hubiese arrojado la imagen real de Donald Trump posando con sus padres en tenida formal, ya que los puntos de referencia facial de las tres personas en la foto no cambian con el burdo photoshop que les vestía con ropas del KKK.

En el caso del avión, Google presenta las primeras publicaciones que tuvo la foto, que datan de mucho antes de 2009, con las primeras campañas publicitarias de la serie Lost.

¿Y qué hay con las noticias falsas?

El impacto de las noticias falsas se mide en interacciones. Y es que la forma en que un usuario da importancia a un contenido es compartiéndolo con otros. Darse el trabajo de difundirlo a través de sus redes es darle crédito.

En 2018 las noticias falsas generaron 11 millones y medio de interacciones en redes sociales, sumando clicks, visualizaciones y compartidos. Tres veces más que en 2017.

¿Lo más interactuado? La “noticia” que aseguraba que el Servicio Geológico y Sismológico de Estados Unidos (USGS) pronosticaba un terremoto de 9,5 grados Richter de magnitud, con un número altísimo de lecturas y compartidos: 4.470.000.

Paradojalmente, uno de los medios que difundió la alerta tiene como slogan “libertad con responsabilidad”

Tomemos este medio para rastrear las interacciones que registra la noticia. Usaremos la herramienta BuzzSumo. Se accede directamente a través de la web. No hay que descargar ni instalar nada. Permite uso gratuito, aunque muy limitado, y planes pagados cuyo costo es bastante razonable. Desde 79 dólares mensuales (año 2019).

Paso 1: copiar URL de la “noticia” y pegar en el buscador.

Paso 2: El resultado. Son pocas interacciones. Podemos concluir que no es el sitio que inició la “noticia”, sino solo un eslabón más en una larga cadena.

Paso 3: Hacer una segunda búsqueda. Esta vez, por tema. Los resultados son mejores.

Cambiemos de ejemplo y veamos qué pasa con una noticia cuyo punto de partida conocemos. Un “artículo” del diario digital La Tribuna de España, que aseguraba en el título que la diputada chilena Camila Vallejo defendía el pedofilia como “un derecho a recuperar”.

El tema tomó vuelo cuando el conductor radial Gonzalo de la Carrera habló de la “noticia” asumiendo su veracidad. Cualquiera supondría que un líder de opinión que en su carrera había integrado directorios importantes (ex vicepresidente de la Empresa Nacional del Petróleo, ENAP) está capacitado para buscar en Google “La Tribuna de España” y descubrir lo evidente: el sitio se dedica a publicar fake news.

En este caso sabemos que La Tribuna es el medio que comenzó publicó la “noticia” primero. Basta con el rastreo vía URL

Veamos el resultado

A continuación, algunas herramientas que serán útiles en tu trabajo diario.

Herramientas de FactCheking

Para verificar fotografías

TinEye es una herramienta de búsqueda reversa. Cargas la foto o la URL y te indica los lugares donde ésta aparece en la web

Google Buscador de Imágenes funciona de la misma manera. Accedes clickeando la cámara fotográfica

FotoForensics te indica si la foto ha sido alterada.

FindExif es una herramienta que sirve para identificar información EXIF de fotografías. Esto es, información sobre la imagen y cómo ha sido tomada.

Para verificar lugares

Earth Observatory es un sitio desarrollado por la NASA. La riqueza de imágenes satelitales se convierten en una potente herramienta para periodistas.

Google Maps es, probablemente, el buscador de lugares que suena más familiar. Sorprende la actualización de imágenes. Muy útil para chequear direcciones específicas.

Para verificar rumores. Lo que se dice en redes sociales

AIDR analiza los comentarios de la gente en redes sociales como twitter ante desastres naturales y crisis humanitarias. Combina inteligencia colectiva y computación, ya que el monitoreo lo hacen personas y máquinas.

Para medir el alcance de una noticia falsa

BuzzSumo permite rastrear el alcance de una noticia a partir de cuánto ha sido compartida y a través de cuáles medios.

Para chequeo de tópicos

WolframAlpha es un sorprendente buscador de respuestas que integra conocimiento e infiere. En palabras de Wikipedia “sintetiza conocimientos avanzados haciendo inferencias a partir de un pequeño conjunto de información básica”

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